Jan 23rd, 2009
El voluntariado con apellidos o la creatividad para fomentar la participación
Hace tiempo que al equipo de hacesfalta.org nos suena en la cabeza y con insistencia la necesidad de cambio. Desde el observatorio privilegiado que es la web vemos que el voluntariado tal y como lo están planteando hasta ahora las organizaciones no da mucho más de sí.
Seguimos creyendo en el voluntariado y tenemos en las venas el concepto de innovación por eso ¡tenemos soluciones para todas y todos!
A nuestra solución la hemos llamado ‘voluntariado con apellidos’ y la receta para que esto llegue a todo el mundo y para conseguir que el voluntariado levante pasiones y todo el mundo quiera participar es (tomad nota): un poquito de pararse a pensar, una pizca de creatividad, una cucharadita de innovación, más de un kilo de pasión y muchas ganas de contagiar.
De aquí saldrían programas de voluntariado reformados (programas de voluntariado 2.0) y organizaciones fortalecidas, por tanto mayores posibilidades de cambiar el mundo, o mejor, de cambiar las cosas que no nos gustan en el mundo.
Dentro de estos programas habría voluntariado virtual, voluntariado corporativo, voluntariado de seniors, voluntariado realizado por menores, voluntariado en grupo, voluntariado puntual, voluntariado en familia y así hasta agotar la imaginación.
A nosotras, el que más nos llama la atención es el voluntariado en familia. Ya lo hemos contado alguna vez y cada vez que hablamos de ello hemos comprobado que las reacciones son muy positivas (vimos caras de entusiasmo con este tema en la última reunión de patronato!)
Voluntariado en familia
¿Qué es esto? Una forma de hacer participar a quien cree que no puede, de dar una vía para sensibilizar y educar en valores a menores, de dar un espacio de ocio distinto (alejado de centros comerciales y cercano a realidades sociales) a las madres y los padres, de dar posibilidades a quién ha sido voluntaria o voluntario y ahora es madre o padre sin mucha posibilidad de liberar tiempo, de llegar a muchas más personas… de una y otra orilla.
¿Cómo se hace? Vías hay muchas, algunas organizaciones plantean programas puntuales de acercamiento a alguna realidad en la que dan espacios para participar en familia (por ejemplo, una cena de navidad en un comedor de ancianos) y otras se plantean una actividad de voluntariado continuada, en la que uno de los miembros adultos de la familia es el responsable o el voluntario y el resto tienen posibilidad de acompañar en esta actividad (por ejemplo, ocio con menores de tres años que viven en cárceles con sus madres)
A nosotras nos gustan todas y volvemos a animar a todas las organizaciones a repensar el voluntariado, a que compartan las dudas con nosotras (si podemos orientar en algo aquí estamos), a que se lancen a esto porque estamos seguras de que el efecto multiplicador que tenga esta forma de participar valdrá la pena!
Algunas ideas:
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Limpieza de bosques y parques.
Ocio con menores en riesgo.
Lectura o juego con ancianos/as.
Cocinas del mundo con personas refugiadas.
Piscina con personas con alguna discapacidad.
Reforma y pintura de casas de acogida.
Pasear a perros que viven en albergues.
… la lista es infinita ¡en nuestras manos está que sea una realidad, a por ello!






