
Hace apenas unas semanas, CRSwire.com publicaba que el 90% de las 500 empresas destacadas por la revista Fortune cuentan con programas de voluntariado para sus empleados-también llamado voluntariado corporativo-. Y añaden: “A través de este tipo de voluntariado las grandes, medianas y pequeñas empresas pueden conseguir cambios en la forma en que la iniciativa privada contribuye al bien público”.
En EEUU y algunos países europeos, la responsabilidad social corporativa en general, y el voluntariado corporativo en particular, va unos años por delante. En España, los programas de voluntariado corporativo van despacio, pero cada vez hay más empresas españolas que lo están incorporando de una u otra forma. En el caso de las empresas participantes en el programa de Voluntariado Corporativo de Fundación Chandra, la experiencia supone un aprendizaje constante para todas las partes implicadas, y el poder compartir y debatir esos aprendizajes, una oportunidad que tiene lugar una vez al año, en la reunión multiempresa organizada por la fundación.
En la última reunión anual a la que asistieron Grupo VIPS, DKV, Bankinter, Accenture y BBVA, se trabajaron algunos de los principales retos de las empresas en este tema y surgieron algunas ideas interesantes sobre la experiencia del voluntariado corporativo en estas empresas:
1. Al definirse la política de RSE de una empresa, se debe tener en cuenta la opinión de la plantilla. Es claramente insuficiente una comunicación vertical desde la Dirección donde los empleados son sólo receptores de esa información.
2. El empleado es el protagonista en este tipo de programas, donde se cuenta con su participación. El papel de la empresa es de “facilitadora” de este tipo de actividades como parte de su acción social.
3. El empleado o trabajador debe contar con los cauces necesarios para aportar sugerencias, ideas o comentarios que permitan conformar la RSE de su empresa desde la base. De esta forma, la acción social será más cercana a la realidad social de la plantilla.
4. Tendencia a “formalizar lo informal”: si en una compañía muchos de sus trabajadores ya son voluntarios, colaboran con una ONG o incluso se desarrollan proyectos solidarios en el entorno de la empresa, ¿por qué no apoyar esas iniciativas en vez de buscar nuevos proyectos?
5. En este ámbito, las empresas no deben mirarse como competidoras; la colaboración entre empresas puede ampliar, enriquecer y mejorar el impacto de sus iniciativas en RSE.