En septiembre del año 2008 el Parlamento Europeo solicitó a la Comisión Europea que declarara el año 2011 ‘Año Europeo del Voluntariado’ considerando aspectos como los siguientes:
Más de cien millones de europeos de todas las creencias, nacionalidades y edades ejercen actividades de voluntariado.
Tres de cada diez europeos declaran ejercer actividades de voluntariado y el 80% de los europeos considera que estas actividades son parte importante de la vida democrática europea.
El sector del voluntariado contribuye con un 5% al PIB de nuestras economías nacionales, desarrolla acciones innovadoras para detectar, expresar y responder a las necesidades que aparecen en la sociedad.
Lleva aparejado un doble beneficio: contribuye a la cohesión social y beneficia a las personas voluntarias contribuyendo a sus cualificaciones y a su desarrollo personal.
Y concluía su petición con la siguiente declaración: “en épocas económicas difíciles es aún más importante que la Unión Europea reconozca el valor del voluntariado”
Finalmente, en Junio de 2009, el Consejo Europeo ha declarado el 2011 Año Europeo del Voluntariado. Basándose, entre otras cosas, en la fuerte tradición que en Europa tiene el voluntariado y en los cambios significativos del entorno en las últimas décadas que hacen que el sector tenga el reto de adaptarse a nuevos tipos y formas de participación (añade que a menudo caracterizado por un compromiso selectivo y a corto plazo)
Y refleja que el voluntariado está lejos de haber alcanzado el máximo de su potencial: tres de cada diez personas en Europa se declara voluntario/a activo/a, pero ocho de cada diez considera que ayudar a los demás es una parte importante de su vida.
Los objetivos que establecen para el año 2011 son los siguientes:
1. Trabajar para conseguir un entorno que favorezca el voluntariado en la UE. Para que se abran vías de diálogo entre los estados miembro de la Unión Europea y se busquen aportaciones para la elaboración de futuras leyes de voluntariado.
2. Ofrecer medios de actuación a las organizaciones de voluntarios y mejorar la calidad del voluntariado. Así se hará más fácil el acceso al voluntariado y se generarán redes de intercambio que creen sinergias entre organizaciones de voluntariado y el resto de sectores.
3. Recompensar y reconocer las actividades de voluntariado. Refleja la necesidad de reconocimiento por parte de administraciones públicas, empleadores y público en general del voluntariado y su efecto sobre competencias y habilidades.
4. Concienciar acerca de la importancia del voluntariado como expresión de la participación ciudadana. Con esto se persigue que aumente la visibilidad del valor del voluntariado.
Esta iniciativa puede ser una estupenda oportunidad para las entidades de voluntariado de España y, también, es posible que reabra y avive debates históricos en el sector del voluntariado. Por aquí se nos ocurre plantearnos las siguientes preguntas: ¿En qué se traducirá recompensar y reconocer las actividades de voluntariado? ¿Cuáles son las nuevas formas de participación a las que tenemos el reto de adaptarnos? ¿Qué consecuencias puede tener para el voluntariado el ‘compromiso selectivo y a corto plazo’? ¿Cuál debe ser el papel de la UE en términos de voluntariado (debate abierto por las compañeras de la Plataforma del Voluntariado)? Más allá de la valoración en términos de PIB ¿Cuánto vale nuestro voluntariado?…
El pasado 8 de agosto estuvimos presentes en el VI Encuentro de Plataformas Asociativas de Juventud celebrado en Santo Domingo (República Dominicana) y organizado por el Consejo de la Juventud de España, el Espacio Iberoamericano de Juventud y la Organización Iberoamericana de Juventud para impartir un taller formativo sobre “Nuevas Tecnologías de la Información, Innovación y Sociedad Civil” . Participaron alrededor de treinta responsables de asociaciones juveniles de más de 15 países de Iberoamérica.
Para Fundación Chandra suponía una oportunidad única conocer un poco más de cerca la realidad, líneas de trabajo e implantación de las TIC en otros países y en un ámbito concreto: los jóvenes. Si tuvieramos que extraer una conclusión general sobre esta experiencia es sin duda que son muchísimos los elementos comunes y problemáticas compartidas por todos y todas. En todo caso, estos son algunos de los puntos que podemos destacar:
La brecha digital es un tema muy presente y que preocupaba a todos los presentes en el encuentro, si bien ésta afectaba en grado desigual en cada una de las regiones, era la población rural la que sin duda mayor problemática presentaba.
Existía un acuerdo unánime en la potencialidad de internet como vehículo de visibilización y sensibilización de las ideas y causas de los jóvenes, teniendo en cuenta además que es este el lenguaje que muchos de ellos utilizan ya en su día a día.
Las redes sociales como instrumento para coordinar y compartir información entre los diferentes movimientos juveniles de diferentes países.
La conveniencia de utilizar las herramientas que la Web Social pone a nuestro alcance para el trabajo diario de muchas organizaciones con escasos recursos económicos y una gran necesidad de incidencia social.
Paseando por el blog de Javier Godoy, encontramos una sugerente lista de 25 consejos que los directivos de marketing deberían tener en cuenta para vencer el miedo a Internet y los medios sociales. Nosotros hemos hecho un refrito con ella, adaptándola a las dudas que todavía bloquean a algunas ONG en el uso de la tecnología 2.0:
- Hablar (escribir) menos sobre el por qué utilizar los medios sociales y un poco más sobre el cómo.
- Apostar por la formación en nuevos medios de comunicación.
- “Fasear” la incorporación de las ONG a los medios sociales, y en función de los resultados ir avanzando.
- Manejar cifras de penetración y demografía de las redes sociales en España.
- Construir una identidad digital sólida.
- Copiar, copiar y copiar las buenas prácticas ya aprendidas de otras ONG.
- Abrir el foco y organizar eventos que atraigan a los ya “practicantes” y enganchen mejor con los que tienen curiosidad por aprender.
- Compartir, compartir y compartir experiencias que nos ayuden a todos a aprender.
- Enseñar a pescar a nuestros socios y socias y no sólo a darles buen pescado.
- No vender medios sociales sólo porque está de moda.
- Demandar competencias digitales a los nuevos trabajadores y trabajadoras de nuestras ONG.
- Pensar en contenidos, más que en plataformas.
- Testear los proyectos antes de ponerlos en marcha, equivocarse pronto, corregir y mejorar sobre la marcha.
- Proponerse hacer una lista mejor que esta y que la lean nuestras socias y socios.
En Chandra nos gusta preguntarnos cómo pueden las ONG ser más eficaces gracias a la innovación en comunicación. Por eso abrimos el debate en espacios como ZonaONG, la comunidad de comunicadores y comunicadoras de organizaciones sociales, o aquí mismo, en el blog de Chandra:
¿Qué os parece la lista?